El restaurante brasa y leña es un restaurante algo reciente pero a pesar de ello está teniendo mucho éxito ya que tiene varios locales, antes de su creación, uno de los consejos que le dieron estudiantes de curso marketing, fue su ubicación, el consejo fue que la ubicación fuese siempre en centros comerciales ya que a la gente le gusta tener facilidad en cuanto al parking. Unos ejemplos pueden ser el centro comercial de la Gavia o Isla Azul. En cuanto al curso hosteleria, decidieron centrarse en la carne de todo tipo, osea que si te gusta la carne puede que sea una buena propuesta de fin de semana, y si te gusta la modalidad buffet pero por otro lado te da pereza, en brasa y leña tienen la solución perfecta, buffet pero servido en la mesa, van pasando los camareros con todos los tipos de carne con la comodidad de los restaurantes comunes.
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enero 7, 2012 a 4:09 pm
Sol
Ayer comí en Brasa y Leña de Isla Azul. Un desastre. Soy brasileña y entiendo muy bien el concepto de “rodizio de carne”.
La relación calidad/precio es totalmente desproporcionada. Un precio absurdo.
Las carnes que se sirven son un timo. Si se desconoce el concepto de rodizio de carne, cuela, pero basta con conocerlo un poco y se da uno cuenta de cómo han introducido carnes prensadas de segunda y tercera calidad para “llenar el buche” del comensal. La picaña, carne estrella de este tipo de restaurante, viene saladísima. Como es una carne que todo el mundo pide, tendrán sed y pedirán más bebida. Ahí entramos en lo que ellos definen como “sangría” de maracujá. Una chapuza de naranja. Hasta el zumo de maracujá marca blanca de algunos supermercados, tiene más maracujá que el de Brasa y Leña. Y no se ruborizan en cobrar 10€ por una jarra de ese mejunje/timo, que viene a dar máximo un litro para tres comensales.
La “feijoada” es insultante. Son cuatro judías negras bailando en un caldo fino y sin sabor. En el cuenco que traen para tres personas viene un trozo de carne que no pesará más de 20 gramos. Esa es toda la carne que viene en la “feijoada” de Brasa y Leña. La verdadera feijoada brasileña es similar al cocido en cuanto a la abundancia de carnes variadas, dándole un sabor buenísimo.
Tampoco se cortan a la hora de ponerte medio plátano frito. Una racanería. Eso por no hablar del mini cuenco de arroz que ponen para tres personas.
En cuanto al ambiente, la música se pone a tope y, tras algún tiempo ahí dentro, ya te llevas un dolor de cabeza para toda la tarde. Pedí que bajaran el sonido porque hablábamos a gritos, y me contestaron que cuando yo había entrado ya estaba a esa altura y que si entré fue por mi propia elección. Sí entré por mi elección, pero no estaba tan alta la música. Cuando le dije que podía hacer lo que quisiera, pero que yo también podría poner mi opinión en la red, bajaron un poco el sonido, para volverlo a levantar en menos de cinco minutos.
Lo de la música alta es un excelente recurso para que la gente no se entretenga hablando, coma rápidamente y se vaya, dejando entrar a los que esperan en la larga cola del exterior.
Según mi opinión, Brasa y Leña es una excelente opción para quienes no entienden nada de carne brasileña y se conforman con prensados baratos a precio de oro. Es el típico restaurante para quienes ignoran todo. Pero, una vez vas, aprendes que ahí nunca más. Hay otros restaurantes de rodizio brasileño que sí dan buena calidad a cambio de lo que cobran.
En resumen, que no me volverán a ver en Brasa y Leña.